Después de una serie de espectáculos ridículos del presidente Petro que incluyeron visitas a su madre, familiares y amigos a manera de despedida previa a la rendición de cuentas y sometimiento en la Casa Blanca, se surtió por fin ese encuentro tan rogado del que se desprenden algunas conclusiones que llenan de optimismo a los colombianos de bien, y colma de preocupación y tristeza a los petristas que tenían la esperanza de perpetuarse en el poder.

Empezamos por la incoherencia de las “focas” que asisten a las plazas detrás de un tamal o un pago en efectivo, que gritaban “abajo” al imperialismo yanqui y a la intervención norteamericana, y terminaron en un orgasmo colectivo al ver a su presidente portando orgulloso la gorra que identifica al jefe máximo del imperio, Donald Trump, y exhibiendo su autógrafo como el trofeo más preciado. Pasaron del odio inyectado por su líder que salió supuestamente a defender la soberanía, al amor derivado de la aceptación de las condiciones impuestas para dejarlo terminar su gobierno evitando correr la suerte de su amigo Maduro.

Lo segundo, y tal vez lo más importante, lo concentra el trino del senador Bernie Moreno  cuando dice: “Es fundamental que Colombia garantice a su pueblo elecciones transparentes, libres y justas, no solo el próximo mes, sino también en mayo y junio. Estados Unidos estará observando atentamente…”. ¿Y por qué es lo más importante? Porque cambia el panorama electoral en nuestro país; porque es claro que la única forma que tiene el actual establecimiento de perpetuarse en el poder es mediante el fraude, la coerción armada y contractual, y el derrumbamiento del poder judicial; porque los ojos de Estados Unidos en las elecciones en Colombia, limitan el desborde evidente del gobierno para obtener mayorías ficticias que legitimen su permanencia en el poder más allá del siete de agosto de 2026; porque trunca todo el entramado que tienen Cepeda, Petro y sus secuaces para doblegar al Estado de Derecho.

La visita rogada de Petro se resume entonces en la imposición de lo que venimos exigiendo los colombianos de bien desde hace tres años: transparencia, libertad y justicia. Tres palabras que el petrismo había erradicado del diccionario y hoy retomó por obligación del imperio que se paró firme ante la perversidad y doblegó al sátrapa, quien pasa a hacerle compañía a Delcy Rodríguez en la lista de nuevos mandatarios sumisos izquierdistas.

Esta semana es, pues, de triunfo para Colombia y de derrota para el petrismo. Porque el país recupera la esperanza de terminar este oscuro gobierno en medio de condiciones normales e institucionales; es decir, la esperanza de que podremos derrotar en las urnas a un sátrapa que, temeroso, tendrá que respetar la voluntad del pueblo. Y derrota para el petrismo porque la vigilancia efectiva en el proceso electoral limita sus armas de destrucción masiva: corrupción, narcotráfico y coacción violenta al elector.

-0-

El petrismo pasó mágicamente de “gringos go home” a MAGA (Make America Great Again). ¡Ja!

 

JORGE ENRIQUE PAVA QUICENO

C.C. 10.259.699 DE MANIZALES

www.titepava.com

 

.

Por EL EJE