El próximo 8 de marzo se define la composición del nuevo Congreso de la República. Me tomo la libertad de describir las virtudes de los candidatos que, desde mi óptica, tienen más opción de alcanzar una curul. Es una visión subjetiva. Es la percepción de un ciudadano del común. Es, en síntesis, una opinión. Empecemos por la Cámara de Representantes:

Manuel Correa: Caballero intachable, estructurado, serio, de buenas maneras y con trayectoria política incuestionable. Grades cualidades personales y una estructura basada en la organización de Mauricio Lizcano. Curul fija.

Octavio Cardona: trabajo, ímpetu, seriedad, compromiso, dedicación, cumplimiento e inteligencia. Su trabajo legislativo es sobresaliente y ha demostrado grandes capacidades de gestión y control político. Lo acompaña gran parte del partido liberal. Curul asegurada.

Juan Londoño: Bonhomía, caballerosidad, laboriosidad, decencia, buen trato, cercanía con la gente y carisma. Excelente trayectoria en lo público y firme carácter para enfrentar los retos que ha asumido. Lo acompaña la fuerza de Juana Carolina Londoño, representando una gran facción del partido conservador colombiano. Aspiración lastimosamente enfrentada con la de Félix Chica.

Félix Chica: Sencillez, nobleza, decencia, estructura, trabajo, seriedad y buen trato. Su vida pública ha trasegado sin contratiempos como la de su actual compañía, Luis Emilio Sierra. Lo respalda, además, la facción conservadora de la casa Yepes y toda su estructura política. Aspiración lastimosamente enfrentada con la de Juan Londoño.

Mateo Hidalgo: buen hombre, mejor amigo, gran persona. Estructura académica comprobada, laboriosidad a toda prueba, trabajo denodado, constancia y disciplina. Sería un excelente congresista y le aportaría a Caldas una imagen de frescura, juventud y capacidad. Para su infortunio, lo avala el Centro Democrático con sus divisiones internas donde prevalecen los egos, las felonías, la ruindad, el nepotismo y la bajeza. Se lucha por alcanzar el umbral. De lograrlo, le espera a Mateo un arduo trabajo para depurar y recomponer el caos de ese partido.

Mauricio Londoño: tiene una estructura política de vieja data y lo impulsan algunas fuerzas que no se logran identificar con claridad, pero lo catapultan como probable representante. Umbral dudoso.

Santiago Osorio y Carlos Mario Marín: lucha política visceral entre familiares, que los tiene corriendo grandes riesgos. Le apuestan al mismo nicho. Trataré de expresarlo detenidamente en otra columna. Curul indescifrable.

En cuanto al senado de la República, a Caldas le convendría que tres de sus aspirantes alcanzaran la curul: Wilder Escobar, Juan Sebastián Gómez y Carlos Felipe Mejía. Tienen trayectoria política, capacidades demostradas, experiencia en el legislativo y formas de trabajo efectivas. Grandes posibilidades para los tres.

Y me detengo en Carlos Felipe Mejía: ingrata e injustamente tratado por el Centro Democrático, hoy aspira en el reglón dos (2) de Salvación Nacional, partido que avala al candidato Abelardo de La Espriella. En mi concepto, los caldenses deberíamos apoyar esta opción, pues la cercanía de Mejía con el candidato presidencial, quien públicamente lo exalta como cofundador de Defensores de la Patria, sería un canal de comunicación (e influencia directa) entre Caldas y el eventual presidente.

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Por EL EJE