Altagracia era propietario de un pequeño negocio que comercializaba chucherías de poca monta, hacía mercadeo a domicilio, y para las cobranzas, contaba con dos domiciliarios de características opuestas: Roberto, quien con agallas recorría la ruta de cobro, acumulando alforjas y buenos recaudos, pero metiendo a su bolsillo una parte de ellos, el otro, Eugenio dormilón de ocasionales golpes al portón, bajo recaudo, desinterés por llevarle al patrón buenas cifras, de ausencias notables y conformista por ganar un salario malo por su labor, efímeramente llegaba a la matriz contable de la pequeña empresa de Don Salomón, con bajísimo índice de rendimiento.

rápidamente y sin dudarlo el intolerante patrón, tomó la decisión de prescindir de uno de los dos cobradores y optó por dejar en su nómina a quien le robaba, pero quién paradójicamente al mismo tiempo le producía ingresos. Entre la picardía y la honradez, se quedó con la primera. Caldas, Risaralda y Quindío, posterior a la escisión geográfica de 1967, produjo grandes líderes políticos que impulsaron administrativa y económicamente los 3 dptos, jalonaron desarrollo, pero al mismo tiempo se inventaron las clientelas, crearon las empresas electorales y familiares, se apoderaron de los cargos públicos, la contratación estatal, y los auxilios parlamentarios, de las campañas y la compra de votos, fueron por todo, pero también, trajeron obras y progreso a la región cafetera, se inauguraron obras de infraestructura educativa, hospitales, electrificación rural, vías secundarias, aprovechando que los gobiernos nacionales de turno brevaban en la misma fuente, facilitando la canalización de recursos. Todos los elegidos al congreso, eran de las regiones y cuando el senado estaba sujeto por ley a las circunscripciones departamentales.

Las nuevas castas políticas se apoderaron del estado, capturaron la administración, se adueñaron de sus presupuestos, precipitaron la corrupción, pero en consonancia catapultaron el progreso del gran Caldas. Dirigentes post-escisión como Luis Enrique Giraldo Neira, Luis Guillermo Giraldo Hurtado, Víctor Renán Barco López, Omar Yepes Alzate, Rodrigo Marín Bernal, José Restrepo Restrepo figura perenne del partido conservador y ex- director del diario la patria); los Risaraldenses César Gaviria Trujillo, Camilo Mejía Duque (gran señor y dirigente, ex militar), Óscar Vélez Marulanda, Jaime Salazar Robledo, Emiliano Isaza Henao y María Isabel Mejía Marulanda; y los Quindianos Luis Granada Mejía (Surgido antes de la separación geográfica y administrativa del eje cafetero), Ancizar López López, Jorge Arango Mejía, Rogelio Gonzales Ceballos, y Lucelly García de Montoya (dirigente liberal y cívica nacida en Calarcá y asesinada vilmente en carreteras del Tolima).

El acto legislativo # 2 del año 2006, que modificó el art 176 de la Constitución Nacional, enterró la participación a nombre de las regiones, con el argumento que los senadores hacían parte de la nación, como un cuerpo único de legitimación política y es a ella a quien representan. Con este postulado, rezaba la exposición de motivos. Los actuales aspirantes a esa corporacion, andan haciendo negocios y componendas con políticos regionales de todos los Pelambres, porque a muchos, aspirantes de movimientos regionales, no les alcanzaría el exigente umbral para llegar a la senaturía. Como el cobrador Eugenio Dormilón, aparecen muy poco después de elegidos, ninguna ganancia para las regiones, excepto a las que pertenecen, y no llegan siquiera a dejarnos migajas, solo se advierte su presencia en la recolección de votantes para acrecentar el volumen electoral que les permita acceder al congreso.

Hace ya tiempo que el gran Caldas no hace presencia masiva de dirigentes musculosos en la alta corporación y que refuerce los intereses de la región cafetera. Excepto algunos chispazos presenciales más por fortaleza electoral e ideológica que por el beneficio regional, las aspiraciones y menos la representación corporativa, rezagaron el ideal de progreso que dejaron la impronta de los pioneros, que con todo y sus defectos, hicieron más para que la política doméstica alambrase el terruño y lo cerrara de toda pretensión foránea. Hoy, hay un reguero de confusiones electorales, candidatos que en la estulticia de los votantes, designan los nuevos padres de la patria, sin conocerlos y peor aún, nunca vendrán a acompañar soluciones o proyectos o apoyar la región cafetera, para la satisfacción de sus numerosas necesidades. Los candidatos al senado por la región no son un dechado de virtudes, pero es mejor apoyarlos preferiblemente de aquellos que vienen a conseguir votos y luego desaparecen. «Es mejor malo conocido, que nuevo por conocer». Tenemos aspirantes nacidos y anclados en nuestra prodigiosa tierra, que merecen tener-por encima de unos trashumantes pescadores extraños un escaño en el senado de la República.

NOTA FINAL .

Aspiran por Caldas al senado: Juan Sebastian Gómez Gonzalez, Wilder Iberson Escobar Ortiz, Camilo Gaviria Gutiérrez y Carlos Felipe Mejía Mejía y Eduardo Sanchez; por Risaralda, Diego Patiño Amariles, María Paz Gaviria, María Irma Noreña, María Eugenia Londoño, Jesús Guevara (chucho agua), Juliana Encizo, Carolina Giraldo, Alejandro Corrales, Giovanni Londoño, y Gloria Inés Ramirez Ríos. Y por el Quindio; Luis Albeiro Torres Soto, José Manuel Ríos Morales, Néstor Daniel García Colorado, Daniel Rubio Vasquez, Juan Javier Baena Merlano, Carlos Andrés Toro Castaño, y Carlos Arturo López Rios. Apoyar una lista regional es robustecer la democracia local y avanzar en la búsqueda de la consolidación territorial.

Por EL EJE