Lamentable lo que se aprecia en el entorno social colombiano, sumergida en una profunda polarización política, que solo genera graves consecuencias para la concordia nacional como familiar.

Se ha llegado hasta el extremo de ubicar a las personas en dos bloques ideológicos contrapuestos, entre la derecha e izquierda, minimizando a los del centro, con acusaciones mutuas de ser los directos responsables de cuanto sucede en la nación.

Reconocer que ha cambiado la forma de hacer politica en la última década, donde los programas, las tesis de gobierno, los asuntos pais, el debate serio , con argumentos y altura académica, han sido desalojados, por la demagogia, el engaño político, discursos sin profundidad alguna, solo acusaciones , reproches, amenzas mutuas, circunstancias estas que se vienen dando en este lánguido debate electoral, donde pareciera ser más importante si se puede usar la camiseta de la seleccíon , que los problemas de orden público en un gran porcentaje del territorio nacional, o las dificultades fiscales de la nación, las falencias de una justicia morosa , de dificil acceso para el ciudadano, o como hacerle frente al galopante desempleo , a la informalidad, que proponen para una reforma politica, como electoral, y muchos temas más que tocan con la visión país.

Momento para diferenciar dos clases de politicos, el estadista o buen político, y al populista , que se convierte en líder a través de promesas infundadas , programas de gobierno ilusorios, donde las limitaciones legales, ni presupuestales le sirven de barrera para imponer sus desmedidas propuestas.

Una cosa es la discusión abierta, con tesis claras , sobre los temas relevantes del estado, y otra el debate insulso, sin contenido programático, sin la seriedad que merece los asuntos de estado.

Ahora bien, tal como se presenta el panorama politico actual, conviene que ambas campañas hagan un esfuerzo, para controvertir en temas de connotación nacional, que se de una competencia ideológica, respeto por las ideas contrarias, competencia idelógica que debe concluir para una democracia màs saludable, sin temerle a la discusión abierta.

Ojalá se dé en lo que resta de campaña, y el elector concurra con libertad a depositar su voto por el candidato de su preferencia , con el convencimiento de hacerlo con pleno convencimiento de ser la mejor escogencia.

ADENDA UNO. Es tanto el optimismo de ambas campañas electorales , que pareciera que transitaran por una falsa etapa de TRIUNFALISMO POLITICO, que no es más que una actitud de exceso de confianza o jactancia en la que incurren los movimientos políticos de actuar como si la victoria electoral estuviera garantizada antes de que ocurra realmente.

Aterrizar , como en el fútboll , el partido termina, cuando suena el pito del árbitro, lo demás es adrenalina emocional.

ADENDA DOS. Quién declara oficialmente el triunfador de la elección presidencial es el CNE ( Consejo Nacional Electoral ) nadie más se puede arrogar esa facultad .

Norma que seguramente la conocerán por los pasillos de la casa de Nariño.

* Ex magistrado

Por EL EJE