Las elecciones del domingo 21 de junio, no son unas elecciones cualquiera. Dos visiones de la política diametralmente opuestas, la derecha arrinconada a la extrema con Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda con la izquierda, apuntando a la continuación de los programas reformistas que se propuso el gobierno saliente de Petro.
La democracia, acepción manoseada en tiempos de campaña, nació como la necesidad de representación del pueblo en la toma de decisiones, desde la constitución de Solón, pasando por la edad de oro de Pericles, como antecedentes históricos, dónde se plasmaron las primeras enmiendas y se introdujeron los primeros derechos, tuvieron en esencia, el principio tutelar que la rige hasta hoy: El derecho de participación del pueblo, restringido eso sí, por una mordaza que ahorcaba a los de abajo, esclavos, sirvientes, mujeres, y deudores públicos. Solo la aristocracia podía degustar la opipara y los lujos que deparaba la designación de los poderosos de la políteia.
Transcurrieron siglos de una democracia impuesta y restrictiva, hasta que la revolución de la bastilla pusiera Miles de muertos reclamando a la monarquía la eliminación de privilegios y una ampliación de derechos, dónde los súbditos dejarán de serlo, para dar paso al reconocimiento de una movilidad popular, dónde se obtuviera la categoría de ciudadano, dado que el régimen feudal perdía terreno con la aparición de ciudades, refrescando el aire comarcano y la delimitación de los pueblos.
Fustel de Coulanges en la Ciudad Antigua, nos deja un simbolismo claro y sociológico de Roma y Grecia, de sus instituciones jurídicas y de su organización política. Raudales de sangre en la reivindicación de derechos ciudadanos, surcaron los hitos de la historia desde el icónico revolucionario de la toma de la Bastilla, para citar la sangre derramada, las mujeres patriotas que sacrificaron sus vidas por acceder a su participación e inclusión, dejaron sus jirones en la alambrada de la infamia de reyes y monarcas. Fue la enciclopedia en la ilustración francesa la que le dió lustre y enalteció la incipiente democracia, con el fortalecimiento de las instituciones que le dieron lumbre al estado con la tridivisión del poder político. El voto fue, lo es, y seguirá siendo la expresión pura y primigenia de la voluntad popular y la consolidación de la democracia.
No hay nada que lo pueda reemplazar. Es la piedra angular de la soberanía y la supervivencia de las naciones. A partir de Las Constituciones liberales, se relevó la trinca del bozal, y comenzó a levantarsen las censuras que frenaban la participación amplia e irrestricta de los ciudadanos, ya solo basta el cumplimiento mínimo de edad y el ejercicio pleno de derechos. El tema concreto es cultural, el voto informado, el manejo de las masas, los métodos pedagógicos, la manipulación mediática, la conducción de las ideas, las estrategias modernas y la imparable y peligrosa era digital con la la IA. Los Colombianos nos preparamos para la gran cita del balotaje en la que se enfrentan dos visiones distintas, no solo ideológicas, hay en el intermedio muchos intereses económicos, sociales, y un afán desmesurado por la recaptura del poder por la derecha, con el peligroso garrote de la extrema derecha.
Ya experimentamos un gobierno disruptivo de izquierda, de quién podemos decir con todos sus errores, desaciertos, todas las debilidades institucionales y las expectativas de cambio, que ofreció, la balanza me indica que rompió el alma del país y sacudió a quienes como gamonales por siglos y siglos de dominación política, bajo la consigna de una elites inamovibles que pensaban que el platanal estaba sembrado sobre tierra quieta, y quienes lo sembraban permanecían mudos con el rumbo de la historia, dormidos bajo su sombra, mientras el sol calcinante de las injusticias doblegaba sin cesár la fragilidad de su tallo. Los mismos de ayer, hoy y siempre, Quieren resembrar sus privilegios arrebatados por un exguerrillero a quien han querido aniquilar por todos los medios posibles. Ese hombre que les arrebató el terruño, ha rescatado el platanal y su tallo y la energía del sembrador, dándole fuerza, valor, y fe para que el platanal no se muera. Lejano el día en que su memoria viajó por las edades de la política, hasta recuperar el legado vasayo contra el icor de los dioses que hicieron brotar la sangre de Jorge Eliécer Gaitán, que con su voz quebrada pero fuerte dijo algún día » El pueblo es superior a sus dirigentes» y fue a ese pueblo que movilizó contra las elites portentosas dueños de la vida, de la voluntad de la conciencia, de la supervivencia, de todo, y eso es lo que persiguen, porque la economía acumulativa les puso en peligro.
Sus alforjas disminuyeron el volumen de sus ganancias, porque el bueyero descubrió que caminaba más, se sacrificaba más, se atormentaba más por el cansancio, y las lágrimas que le costaba el pesado atadijo de sus dolencias y sufrimientos, para dejarle su trabajo y sus precarias condiciones de vida a quien se aprovechaba de su sudor y sus esfuerzos. Las grandes reformas que se propuso el saliente inquilino de la casa de Nariño, quedaron truncadas gran parte de ellas, porque los dueños y amos del platanal le destruyeron el abono que le permitía crecer frondoso. Ivan Cepeda el siguiente sembrador, le piensan destruir el abono, con el que dejaría vigoroso el platanal. Es sorprendente como la esfera electoral gira dramáticamente. Una variopinta voluntad de ciudadanos que se inclinan por De la Espriella, por el odio que profesan al presidente Petro.
El candidato de la extrema derecha es un accidente del destino político que hubiera podido ser otro-No importa quien es el colchonero- como lo fue hace cuatro años con Rodolfo Hernandez- ahora ganaron en experiencia con un candidato más refinado, de más lenguaje violento y desafiante, no importa qué propone, no interesa que va a hacer, da lo mismo que defienda o que mate, que asuste o que gobierne, que maltrate o improvise, que «exporte» ciudadanos enemigos de EE.UU, que dispare a todo lo que se mueva al que enfrente al estado en protestas públicas y como ya lo aseguró, que si es elegido presidente, hiperbólicamente perseguirá periodistas que lo denuncien, se conduele y desdice si le incendian el país, él, con su lenguaje desafiante, ya lo tiene incendiado, se confía de ganar en segunda vuelta, convencido que ningún fallo judicial le tocará los ijares, menos, la oprobiosa y jactanciosa actitud de sentirse orgulloso ciudadano Americano, miembro del partido republicano, por encima del orgullo nacional.
En fin, ya todo está sentenciado, alea jacta est. Sea quien resulte elegido, las reglas de la democracia son claras, acatar el orden constitucional y respetar sus reglas. El deber ser de la balanza a mi juicio, debe inclinarse por el candidato que reuna-no perfectum- las mejores condiciones intelectuales, ETICAS, personales, públicas,y humanísticas, como prevalentes sobre aquellas que justifican solo lo económico en un sistema más acumulativo de riquezas y más residual del desiquilibrio social, y la de imponer (*’$_;+&) la guerra, como norma de supervivencia. NOTA FINAL…Es tan significativa la irrupción de Abelardo de la Espriella y lo que representa para un alto número de votantes y una ferrea concepción Antipetrista, que el odio supera cualquier cosa que represente el aspirante de la extrema derecha, a una pregunta que le hice a una dama amiga mía, las razones de su voto la pasada primera vuelta, me contestó que » por ese maldito guerrillero no voté» refiriéndose a Iván Cepeda, nunca me mencionó a Abelardo de la Espriella, me manifestó que solo lo había visto por televisión. NOTA FINAL 2: Ninguna propuesta es perfecta, ni llegará a toda la población. Nadie es tan bueno que no tenga nada malo, ni nada es tan malo, que tenga algo bueno. En todo caso, mi voto es por quien representa más la decencia, el respeto, el más conocedor del estado, más comprometido con la vida, lo social, lo humano, más coherente, calmado y sin odio para gobernar.
Rechazo al candidato de la ESPRIELLA, por qué he descubierto muchas contradicciones, como el chapulín colorado «como digo una cosa, digo la otra», más amenazante, más soberbio. Se va a encontrar, si es elegido presidente, una realidad de país distinta al que concibe desde afuera. Si no morigera su mala preparación para dirigir este país de tantas aristas étnicas, geográficas, sociales y políticas, muy diferentes a la utopía del país posible, se va a chocar de frente con una realidad que poco comprende. Ojalá que el Dios que apenas invocó hace unos días, metamorfosis que le hizo evolucionar de cabezón a batracio, le permita gobernar acertadamente por el bien de la nación y la democracia, de lo vs, que Dios lo coja confesado y al pueblo también.