Abelardo de la Espriella sabe muy bien la ruta que transita. Tras los gestos, las palabras, los shows en los discursos, las frases altisonantes, las amenazas, y todo ese ruido ensordecedor de vaguedades, se esconde una estrategia bien calculada, destinada a producir reacciones alabarderas entre sus seguidores. Y no solo corifeos que entonan a voces desgarradas cada salida suya a la escena publica, también lo preparan para hablar en encuentros con los de arriba o los de abajo, con entrevistas periodísticas, para rugir en contra de la izquierda, para cantar la tabla, o enredar la pita, y buscar la tangente para aferrarse a su arco, hasta trazar la línea completa.
La astucia ya la tenía pensada antes de que los algoritmos invadieran las redes sociales, vendiendo su imagen de promotor artístico, o de vendedor de pomadas. Su habilidad juega lo mismo cuando se dirige a empresarios. que cuando palmotea el hombro de una vendedora de legumbres, en el lugar que nunca había visitado: Una galería de pueblo donde se confunde el olor a verdura fresca, a plátano hartón, a fritanga cuyo olor agrede las fosas nasales, gentes humildes, que le exigen contener su caja diafragmatica, simulando respirar por
la boca, por tenerse que aguantar una bromhídrosis como las que a veces circulan en aquellos lugares, es una afrenta la pestilencia inaguantable para su exquisito olfato de tigre selecto y no carroñero.
En campaña electoral todo se vale, hasta los sacrificios hipócritas con la primera línea de los estratos sociales. Paloma Valencia lo aprendió de su mentor, prestidigitador y avezado padre y maestro, sorteando todos los vericuetos y obstáculos para superar la pértiga que le llegue a los oidos de la gente, antes que estos descubran la intención macabra que le aturden sus tímpanos. Lo que les falta a los asesores de imágen del tigre, es contenerle la diatriba que enfila contra el candidato Cepeda y su equipo de trabajo, pues ésta ya la lleva en su sangre, es incontinente cuando desata su furia sectaria en contra de los «enemigos’ que son los mismos «apatridas de Colombia» y su antidemocracia que vocifera con deslenguados matices. Pero también De la Espriella pela el cobre de su descalabro moral. Cuando la periodista Malú Fernández le preguntó sobre su ética y si era diferente a su ejercicio profesional de abogado, no solo la maltrató con su respuesta, quiso derramar prosa con filosofía del derecho y ahí si que enredó la madeja -no convenció a nadie- se excluye a los que no son idiotas, y menos, quienes nos hemos preparado en las disciplinas jurídicas para entender que es ética y su relación con el derecho, seguramente la universidad Sergio Arboleda donde estudió, carecía del pénsum de ética -y si la tenían- no estaba destinada para que obrase con rectitud, la vió más por ambición de ejercer el derecho, que por vocación de servicio.
Solo vino a este mundo a servirse de la profesión, para acumular su inexplicable caudal de dinero o «alquilar su conciencia» como lo patentó en su monumental obra crimen y castigo, el escritor ruso Fiodor Mikhaylovich Dostoiesky. Quienes ejercemos el derecho penal tenemos claro que bajo los criterios universales que lo rigen, toda persona tiene derecho a una defensa y por consiguiente a un abogado que lo defienda, hasta ahí todo bien!, Pero cuando se desfasa la órbita de sus deberes por la ambición, hay un desvío de ruta ética y se camina por los peligrosos atajos de la inmoralidad y el delito. Abelardo de la Espriella explicó muy bien cuando le preguntaron sobre su exitoso ejercicio, respondió que la ETICA va por un camino distinto al del derecho.
Y así fue, cuando defendió a Alex Saab o David Murcia Guzmán, de no ser por la denuncia penal que hizo pública el segundo de sus clientes, de contratar sus servicios, cuando fue perseguido y condenado por la justicia, contó que el habilidoso abogado le cobró por defenderlo-hasta ahí, no hay problema- Pero adicionalmente le pidió Setecientos millones de pesos, por hacerle una gestión con congresistas de la república, para arreglarle unos problemitas, para que a través de una ley de la república, le pudiera salvar su empresa del descalabro económico y de la persecución penal como empresa pirámide.
El engaño resultó con una falsa estrategia, y logicamente no logró su concreción, sino que se embolsilló la plata, haciéndole creer que estaba incluído dentro de sus honorarios profesionales. Lo mismo ocurrió cuando el escritor periodista Gerardo Reyes, citando a su biografo Angel Becassese, público las maniobras de De la Espriella, aliado con paramilitares, a la cabeza de su máximo cabecilla Carlos Castaño, cuando se iniciaba como litigante, Les pedía millonarias sumas para hacer «gestiones» con altos funcionarios del estado, y políticos Uribistas para cambiar el término «concierto para delinquir» que les permitiera gozar de impunidad y no ser tratados como delincuentes ordinarios.
Eso fue en la época en que el expresidente Uribe «negoció» el sometimiento de estos delincuentes. También ha sido señalado de hacerle mandados a traficantes de droga; a políticos encartados por las denuncias sobre parapolitica; empresarios patrocinadores de las autodefensas; y otras «vueltas», menos la defensa técnica en los estrados judiciales. Y cuando fungía como apoderado en sus defensas técnicas, lo vimos en la pantalla tirándole un hueso a un presunto responsable del delito de femicidio, cuando era trasladado a un despacho judicial a paloquemao, encimándole insultos, epítetos de grueso calibre y amenazándolo por su repudiable conducta.
Sabemos, que los manuales de comportamiento ETICO de los abogados, nos impide imprecar al procesado. Las normas ETICAS nos compelen respeto a todas las partes del proceso, así personalmente tengamos motivos para rechazar tan repugnante delito. Bien respondió el candidato de marras a María Lucia Fernandez con su limitada formación moral, que la ética nada tenía que ver con el derecho. Que horror!! su extrema incoherencia. Noam Chomsky, el veterano sociólogo Americano, afirmaba que la manipulación mediática, hace más daño que la bomba atómica, porque destruye los cerebros» y eso parece ser, lo que apreciamos con el snobismo político de De la Espriella, La acumulación de cerebros colectivos en la nueva era electoral, se abre paso, en la que es más vistoso ver candidatos petímetres, altaneros, bullosos, o compitiendo con el falo, para atraer el voto femenino; amenazando con matar, a quienes se enfrenten a la fuerza pública, o destruyan un CAI, o reprimir una protesta con las balas, echando abajo el andamiaje del estado de derecho que establece a través de sus normas, la aplicación estricta de la proporcionalidad de la fuerza, cuando sus miembros se vean amenazados por una turba enfurecida reclamando derechos ciudadanos, incluso, cuando el vandalismo asola los bienes públicos, se debe aplicar con rigor las normas límites de la constitución y la ley.
Con mayor clamor esos garroteros típicos del estado salvaje azuzan al tigre para que ataque sin avisar y mate a la sombra, mucho antes que la víctima reaccione. Ese es el discurso pendenciero que el autsider de extrema derecha pregona. La seguridad es su única arma electoral y poderosa que empuja la carga siniestra de la guerra, como única alternativa para conquistar la paz. Desconoce este lechuguino en que país vivimos.
Una violencia que arrastramos de aquellos tiempos que olvidamos por la mala memoria, será por eso que alentan la violencia procurando que no pase un día que corra sangre, para justificar las cifras horrendas de los muertos, como medio para gritar que la seguridad solo se proteje con fusiles hambrientos y con cadáveres contados, que engrosen las lista siniestra de la violencia y prolonguen viudas, y lágrimas, y atraso como país, en tanto que la desaparición física disminuye los esfuerzos vanos de conquistar la paz. !Que precio tan alto por alcanzarla!.
El día que los traficantes de droga entiendan que la vida está por encima de sus diabólicos negocios, ese día patentamos la lucha que libra el actual gobierno, jugándose su prestigio, tratando de desarmar esos espíritus codiciosos, con tal de lograr la paz, silenciando los fusiles!! Abelardo de la Espriella atrae histrionicamente a sus aduladores, exclusivamente con dos mensajes de terror.
El odio y persecución a sus contradictores ideológicos, y las balas como fin vindicante para proteger «el estado» como ficción jurídica, por encima de la vida!!
NOTA FINAL: El candidato de la Espriella interpreta muy bien los tiempos de las nuevas víctimas digitales, los mensajes subliminales, la portentosa maquinaria mediática, su imagen presumida, su vestimenta, la vanidad, y sus mensajes de doble vía ( o moral?) . Católico por necesidad, después de ser un ateo confeso, protector animal, después de matar gatos con explosivos, amigo personal de Alex Saab, a quien lo desconoció solapadamente después de arrimarse al régimen de Maduro, abogado de la mafia a quienes engañó con su aparente defensa penal, a los paramilitares con tretas, a quienes convencía que estaba cerca al poder. Con ese pasado siniestro será posible que Alguien le pueda creer.
Será? El tigre en estado salvaje, ataca silencioso a la víctima. No avisa. Y lo hace solo por dos razones: Para defenderse o para alimentarse. No amenaza, porque su instinto lo percibe.
El tigre cuando amenaza, no tiene éxito con su presa!!