Ver la vida “en rosa” no significa ignorar las dificultades, sino mirarlas desde la esperanza, la fuerza y la posibilidad de vivir plenamente gracias a la prevención, la detección temprana y el acompañamiento solidario. En este camino, hablar del cáncer de mama es hablar también de amor propio, de autocuidado y de conocimiento de nuestro cuerpo.

A propósito del mes rosa, el doctor Daniel de León, médico ginecólogo – oncólogo y senólogo – mastólogo, con 29 años de experiencia en el servicio a la salud femenina en el Quindío, nos ayuda a desmitificar algunas creencias comunes sobre esta enfermedad.

Mito 1: “El cáncer de mama solo les da a las mujeres mayores”

Falso. “El cáncer es democrático”, dice el doctor De León. “He operado pacientes desde los 25 hasta los 93 años”. La edad ya no es una barrera: el cáncer de mama puede presentarse tanto en mujeres jóvenes como mayores, e incluso, aunque en menor proporción, en hombres. Por eso, el conocimiento y la prevención deben comenzar desde temprano.

Mito 2: “Si en mi familia no hay antecedentes, no tengo riesgo”

Falso. Solo entre el 20 % y el 25 % de los casos tienen origen genético. Es decir, la mayoría de las veces no hay antecedentes familiares. El principal factor de riesgo es, simplemente, ser mujer. Por eso, debemos estar atentos, sin importar nuestra historia familiar.

Mito 3: “Dar lactancia materna evita el cáncer de mama”

Verdadero… pero con matices. La lactancia es un factor protector, sobre todo cuando se da antes de los 30 años, pero no garantiza que no se desarrolle la enfermedad. “No lactar no significa que se tendrá cáncer, solo que disminuye un poco esa protección”, explica el especialista.

Mito 4: “El uso de desodorantes causa cáncer de mama”

Falso. Este mito nació de una coincidencia. Aunque el cáncer es más frecuente en la parte superior y externa de la mama, esto no tiene relación con los desodorantes. “Lo que sucede es que en esa zona hay más tejido mamario”, aclara De León.

Mito 5: “Cáncer es igual a muerte”

Falso. Hoy el cáncer de mama no es una sentencia, especialmente cuando se detecta a tiempo. “De cada diez pacientes detectadas tempranamente, curamos nueve”, asegura el doctor. La clave está en el diagnóstico oportuno, los controles regulares y el autoconocimiento.

Factores de riesgo y señales de alerta

Algunos hábitos pueden aumentar el riesgo de cáncer de mama, como el tabaquismo, el sedentarismo, el consumo de alcohol y el sobrepeso. También influyen factores biológicos como la menarquia temprana (antes de los 12 años), la menopausia tardía (después de los 50) o los antecedentes familiares en primer grado. Conocer estos factores nos ayuda a prevenir y actuar a tiempo.

Autoconocimiento: 15 segundos que pueden salvar tu vida

El autoconocimiento es una forma de amor propio. Conocer cómo se ven y se sienten nuestras mamas permite identificar cambios y acudir al médico a tiempo. “No se trata de reemplazar los chequeos clínicos o las ayudas diagnósticas”, aclara De León, “pero sí de ser conscientes y responsables con nuestro cuerpo”.

Desde los 20 años, todas las mujeres deberían comenzar a familiarizarse con sus mamas y asistir a controles periódicos a partir de los 25.

Informe comunicaciones Universidad del Quindío.

Por EL EJE