A raíz de mi último artículo donde mencioné el peligro que representa Juan Daniel Oviedo como eventual vicepresidente de la República, recibí muchas comunicaciones preguntando    el porqué de mi posición contra este personaje.

Lo primero que hay que aclarar, es que no tengo animadversión contra Juan Daniel Oviedo como persona ¡No hay motivo! Lo segundo es que, quien se somete al escrutinio público, está expuesto a que ese público, a quien acude para que lo elija, ejerza su derecho de auscultar y criticar.

Dicho esto, me ratifico en que Juan Daniel Oviedo vicepresidente, sería un peligro para el país y nos arriesgaríamos a quedar bajo un régimen peor que el actual. ¿Y por qué peor? Porque el régimen actual implantó y legalizó unas figuras jurídicas a la fuerza y con métodos oscuros y subterráneos. El régimen actual se instituyó como el primer trasgresor de la Nación y logró ratificar la impunidad que toda la vida lo ha cobijado. El régimen actual obra sin miramientos éticos y violando todos los cánones del respeto, la legalidad y la moralidad. ¡Y estas son verdades irrefutables!

Lo degradante es que, reconociendo estas aberraciones, se pretenda utilizar el manido cuento de la pluralidad y la inclusión para trivializarlas, normalizarlas y justificarlas. Y que lo haga un candidato a la vicepresidencia, en quien eventualmente pueden quedar las riendas del país, es extremadamente peligroso. Porque está demostrado que este régimen es maquiavélico, malvado, perverso, destructivo y corrupto, y actúa con descaro y premeditación. Porque llegó al poder asaltando el país desde la toma guerrillera del mal llamado estallido social de la primera línea, y terminó gobernando de la mano de los delincuentes, terroristas, narcotraficantes y guerrilleros. Y no puede caber en la cabeza que alguien sensato plantee su defensa y minimice la debacle.

Defender entonces a Gustavo Petro e Iván Cepeda, y victimizarlos para alivianar su maldad, no es pluralidad. Defender la JEP, que es el más lesivo instrumento de impunidad e impudicia, no es pluralidad ni inclusión. Defender la Paz Total mediante la cual se ha dotado a la criminalidad y el terrorismo de poder, libertad, autoridad y gobierno, no es inclusión. Defender la Primera línea, que es un virus destructivo, caótico y mortal tampoco es inclusión ni pluralidad.

¡Esto es complacencia manifiesta! Y Colombia no puede volver a elegir a quien ofrece complicidad y connivencia con el crimen, la violencia, el narcotráfico y el terrorismo, porque hoy tienen más alas que antes. Y mucho menos ampararse en que es “solo” un vicepresidente porque, en medio de tanta convulsión, este sujeto tendría todas las probabilidades de terminar gobernando.

Entonces no es contra Juan Daniel Oviedo: es contra lo que defiende, ampara y protege. No podemos pasar de premiar con poder y libertad a los criminales, a un “riguroso” periodicazo como castigo ejemplar. El crimen se combate con la constitución y la ley, y no con simbolismos ridículos.

En últimas, Colombia debe escoger entre periodicazos o leyes. ¿Por cuál vota?

Por EL EJE