A propósito del presente debate electoral para la escogencia del nuevo jefe de estado, es el momento para hacer algunas reflexiones sobre la importancia del sistema democrático, formas de su debilitamiento, con la pérdida de ciertas libertades y controles institucionales.

Ahora bien, la transición de una democracia a un estado autocrático es un proceso calculado, gradual denominado en la ciencia política autocratización, en otros términos es el retroceso de la democracia donde se limita las libertades, se desconocen los pesos y contrapesos (separación de poderes), tratando de concentrar el poder en cabeza del ejecutivo, manipulando las leyes, debilitando la oposición para un solo fin: perpetuarse en el poder.

Mientras en las democracias se defiende la separación de poderes, en la llamada autocracia se busca concentrar las funciones de estado, asumiendo gradualmente las funciones de las otras ramas del poder público, con cascadas de decretos, resoluciones, actos administrativos, y cuando son demandados genera la reacción del gobernante rechazando las decisiones de los entes de control institucional.

En las democracias el poder viene del voto y vuelve al voto, se gobierna mientras se mantenga el apoyo ciudadano, con vigencia de los contrapesos, un Congreso que legisla, unos jueces que frenan los excesos, una prensa que cuestiona, ciudadanos que protestan sin pedir permiso alguno, en las autocracias el poder se concentra, no hay respeto por la institucionalidad, donde el Congreso se convierte en apéndice de quién gobierna, los jueces obedecen, la prensa calla o es clausurada, se busca controlar al país, donde la crítica se convierte en delito.

Se está a tiempo de defender la democracia o la poca que nos queda, siendo este el reto de la sociedad colombiana, si renueva el sistema político que nos rige a lo largo de estos años, con periodos buenos, regulares o malos, en el certamen electoral de finales de mayo.

En palabras coloquiales, lo dicho se puede sintetizar en las siguientes frases: un sistema político que permite perder en las urnas produce gobernantes que aprenden a escuchar la voluntad popular, un sistema que castiga el perder produce gobernantes que silencian la expresión popular

Queda en manos del elector determinar qué sistema político desea para el futuro inmediato, donde el voto es el mecanismo o la herramienta directa para que los ciudadanos ejerzan su soberanía y configuren el rumbo político, social y económico del país.

Avisados estamos.

ADENDA UNO. La maratón de encuestas hacen que sean menos confiables, una por el uso de los celulares que permite ingresar a las redes sociales y segunda la poca voluntad de las gentes a responder a los encuestadores, o cuando lo hacen cambian la intención del voto al momento de depositarlo, generando incertidumbre en sus verdaderos resultados.

Sobre este controvertido tema se puede afirmar que por fortuna las encuestas y su interpretación constituyen una transitoria fotografía del momento, una noticia del ayer, un instrumento perverso que se utiliza en las controversias políticas, una modalidad de crear falsas percepciones y ocultar realidades del momento, en donde la principal víctima es la verdad y el derecho del ciudadano a elegir con libertad y en conciencia.

Lo cierto es, que el tema de la opinión pública es un asunto complejo sujeto a cambios súbitos, de allí que se sostenga que la premisa más real, es que la mejor encuesta electoral es la que tiene lugar el mismo día de las elecciones, lo demás es paisaje.

ADENDA DOS. El pasado 15 de abril se celebró el día del maestro, fecha que nos permite reconocer el trabajo, la entrega y sacrificio de quienes con verdadera vocación de servicio dedican esa tarea misional en la formación de nuestra juventud.

Saludo afectuoso para ellos y el recuerdo perenne para quienes hoy son peregrinos de la eternidad.

Ex magistrado

Por EL EJE